La ira en los niños es un tema que suele pasarse por alto al hablar de las emociones de los más pequeños. Es comunmente una de las emociones menos deseadas por parte de los adultos. En general, porque trae consigo una serie de reacciones y externalizaciones difíciles de manejar. La ira suele tener una connotación de explosividad y exageración. Dicha connotación también incluye a los niños. Al pensar en ira, muchas veces nos imaginamos las conocidas “rabietas” o “berrinches”. Éstas se caracterizan por la presencia de gritos, pataletas, llanto y sobre todo, de una gran dificultad para calmarse.

Foto tomada de https://madreshoy.com/consejos-importantes-para-controlar-las-rabietas/

Hablemos de externalizar

Es aquí donde debe mencionarse que estas conductas que los adultos etiquetamos como “berrinches”, son un intento de los niños por expresar lo que están sintiendo y necesitando. El mundo interior de los niños es igual de complejo que el de un adulto. Y el expresarlo resulta un reto enorme para un niño pequeño que está aprendiendo de sí mismo y de su entorno. En este sentido, la dificultad para expresar verbalmente lo que les sucede, se suma a esta complejidad. Para un niño más grande o adulto saludables, a lo primero que recurren en situaciones estresantes, es a hablar sobre lo que están experimentando en términos de sus pensamientos, emociones y necesidades. Los más pequeños encuentran esta tarea un poco más retadora y para lograrla necesitan practicar y en especial una guía.

Sucede que en ocasiones, se ignora que la ira puede estar “escondiendo” otros estados emocionales más difíciles de identificar. Como por ejemplo, la frustración, la incertidumbre, el aburrimiento, la incomodidad, el temor, la insatisfacción, por nombrar algunos. Inclusive puede tratarse que más allá de la emoción, el niño esté expresando alguna carencia o necesidad no resuelta. Por ejemplo, demandas de atención, de cariño, de orientación, de seguridad, e inclusive de límites claros y reglas.

La ira en los niños y su manejo cbpsicologas
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Papel de los adultos

Como padres, profesores o adultos cercanos al niño, es importante que primero reflexionemos sobre lo que puede estar experimentando un niño que expresa ira de manera desmesurada. No debe tomárselo como algo normal o propio de las características del niño. El papel del adulto es ir más allá del supuesto berrinche y ayudar al niño a poner en palabras lo que está sintiendo o pensando. Además de darle alternativas para comunicarlo y que aprenda expresarlo de una forma adaptativa y saludable. Finalmente, la persona a cargo del niño puede ayudarlo a calmarse y brindarle una guía para que en una próxima ocasión pueda hacerlo solo. De esta manera, se estaría entrenando al niño para convertirse en un adulto autónomo y con la capacidad de autorregularse a sí mismo. Habilidad de la que muchos carecen por la falta de comprensión que experimentaron en algún momento de sus vidas.

Por: Psi. Cl. Florencia Barriga

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