La violencia dentro de la familia es una temática preocupante que aqueja a la sociedad en general. Se da en todos los estratos socioculturales y económicos.

Cuando la familia entra en crisis afecta a cada uno de sus miembros de forma diferente.

Tipos de Violencia

Hay distintos tipos de violencia, muchas veces se cree que únicamente se trata de la violencia física. Sin embargo, puede haber maltrato en otros niveles: emocional, psicológico, sexual, económico o discriminatorio, en los que la palabra y los comportamientos pueden generar más daño que un golpe. Son situaciones donde se pone de manifiesto la jerarquía y manejo del poder entre las personas en juego. Se identifica un victimario y una o varias víctimas, siendo el primero aquel que manifiesta conductas agresivas que provocan daño en las personas receptoras de esa agresión de manera más o menos pasiva.

A pesar del avance que se ha logrado en cuanto a los derechos de la mujer, es evidente como aún sigue siendo víctima de violencia en todo el mundo y a nivel de las distintas áreas de la vida.

Quienes son Víctimas

No obstante, también el hombre suele ser víctima de violencia, aunque en menor escala. Los niños, ancianos, adolescentes, personas con discapacidades suelen ser las más afectadas en el tema de la violencia.

Por otro lado, el alcoholismo y la drogodependencia, por ejemplo, suelen ser factores agravantes que intensifican las manifestaciones agresivas del victimario.

La violencia doméstica que se da dentro del hogar, en el que las mujeres aparecen como víctimas, es el que con más frecuencia se observa en la consulta psicológica. A pesar de que no siempre este es el motivo de consulta.

Si bien es cierto que la víctima se da cuenta de lo que le sucede, la vergüenza o el temor al estigma o a represalias disminuyen las probabilidades de que pida ayuda. Con frecuencia el autoestima está tan afectada o se siente tan atemorizada, incapaz de escapar de esta situación en la que se encuentra. No ve una luz en su vida que le permita pensar que hay una salida. Es común que la víctima recurra a atención médica a tratar sus heridas, llamar a la policía a que frene la agresión de su pareja, o que tramite una boleta de auxilio solo para intimidar a la pareja. A pesar de ello, es probable que vuelva a ser víctima de la violencia una y otra vez, ya que no está rompiendo el ciclo.

Hay personas que pueden poner un límite rápidamente a una situación de violencia, pero hay otras que permiten que este circulo se perpetúe.

Aspecto Psicológico de la Víctima

Desde el aspecto psicológico la persona que es víctima se encuentra atrapada en un estado de indefensión. Es probable que en su historia de vida haya crecido en un ambiente violento o en un clima de abuso y maltrato hacia ésta. Muchas personas han desarrollado la capacidad de sobreponerse a esta historia y han crecido personalmente, laboralmente y/o profesionalmente, siguiendo otro estilo de vida, demostrando resiliencia al superar adecuadamente los obstáculos. No obstante, hay personas que psicológicamente no se han fortalecido y ha quedado en su interior la sensación de desvalorización, por más que hayan crecido en otras áreas de su vida. También es frecuente el mal manejo de la autonomía, dependencia emocional y/o económica.

Foto tomada de http://apuntes-de-derecho.webnode.cl/aspectos-legales/aspectos-legales-sobre-violencia-intrafamiliar/

Quién perpetúa la violencia

Cada ser humano es un mundo maravilloso y diferente. No obstante, ninguno está exento de caer en una situación de violencia.

La persona que perpetra esta violencia también tiene su propia historia. Probablemente es producto de un hogar disfuncional en el que era común el intercambio de golpes, insultos, abandonos, abuso sexual, violación y distintos maltratos que la fueron marcando. El victimario también es víctima de su historia.

En general, es una persona que creció sin poder establecer vínculos afectivos profundos, ha desarrollado un proceso de identificación con el agresor, repitiendo esta historia una y otra vez en cada relación.

El Ciclo de la Violencia

Estas parejas tienen graves dificultades para enfrentar y resolver el conflicto, es así que terminan en violencia cumpliendo un ciclo, que Leonor Walker lo llama “circulo de la violencia”. En una de las fases de dicho círculo, podemos observar una carga de tensión que va creciendo en la pareja convirtiéndose en escenas en las que se evidencia frustración, impulsos, enojo, ira y confusión que desencadena en agresión, con gritos, golpes, insultos, los que probablemente hagan que escalen los niveles violencia de uno y a veces de ambos.

Luego de la explosión viene la calma, la tranquilidad. Ambos se distancian y nos encontramos con un período refractario para luego darse el acercamiento con arrepentimientos y promesas. Es así que surge la fase idílica.

A su vez este período de calma es acumulador de tensión para otro ciclo de violencia.

Es importante observar como ambos miembros de la pareja permanecen en este ciclo repetitivo a pesar del dolor y sufrimiento. En un proceso terapéutico se debe considerar qué fue lo que llevó a cada uno a elegir a esta pareja. La elección de pareja está determinada por factores individuales conscientes e inconscientes no lo suficientemente claros la mayoría de veces. En ocasiones, las personas se unen más por lazos inconscientes, que llegan a ser patológicos, que por lazos de amor.

Desde del punto de vista psicológico este es un problema de salud mental y es fundamental que las personas identifiquen esta situación y puedan pedir ayuda. A nivel terapéutico debe tenerse una visión amplia del caso y si es posible hacer una intervención en las distintas esferas de vida, tanto individual como familiar de las personas involucradas.

Por: Dra. María Cristina Castillo

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